Jueves 4 de junio de 2026
LOS EDITORIALES DE DON JUAN
El Acta de Defunción Anticipada
Por: Don Juan
Dice el refrán norteño que el que no conoce su tierra, termina sembrando en piedra. A las cúpulas de la Cuarta Transformación en la Ciudad de México les fascina ignorar esta máxima. Empecinados en aplicar el mismo librito centralista que les funciona en el sur, pretenden dictarle el destino a un Nuevo León que vibra a un ritmo completamente distinto.
En días pasados fuimos testigos de la pasarela de aspirantes y las declaraciones de Tatiana Clouthier en los medios nacionales, pregonando una supuesta “viabilidad” y exigiendo una “unidad” interna que en el fondo suena a súplica. La realidad es que el proceso de Morena rumbo a la gubernatura padece de una falla de origen irremediable. Esa vieja e irónica costumbre de mandar primero a un “Delegado” para administrar las estructuras y placearlo con la bendición de Palacio, para luego ungirlo mágicamente como candidato tras una encuesta de simulación, es una estrategia que en tierras regiomontanas nace muerta. Aquí un candidato sumiso, percibido como un gerente de sucursal que agacha la cabeza ante la Federación, no despierta simpatías; despierta anticuerpos.
¿Cómo pretenden que el electorado de Nuevo León comulgue con un proyecto que contradice su propia esencia? El orgullo de este estado se cimienta en la cultura del esfuerzo, el libre mercado, la certidumbre jurídica y la apertura al mundo que hoy exige el nearshoring. Esos valores chocan de frente con la retórica estatista y, peor aún, con los evidentes horrores de gestión financiera de la 4T. Los datos duros del IMEF y el CEESP están a la vista de todos: en siete años la deuda pública se ha disparado en espiral, duplicándose hasta superar los 19 billones de pesos. Para colmo, con las tasas actuales, el costo de los puros intereses absorbe casi una cuarta parte de los ingresos tributarios del país. Mientras el dinero público se quema pagando pasivos federales y sosteniendo la contaminante refinería de Cadereyta, a los regios se les exige castigar sus bolsillos y soportar el abandono presupuestal en las crisis del agua, la seguridad y el transporte.
El ciudadano de Nuevo León posee una memoria electoral muy fina. Ya en 2021 castigaron en las urnas la imposición centralista, mandando a Morena hasta el cuarto lugar. Querer centralizar las decisiones desde el escritorio de la presidenta Claudia Sheinbaum y pretender que un “Gobernador Delegado” defienda al estado mientras aplaude el desfalco financiero de la Federación es, simple y sencillamente, una contradicción biológica.
La definición de la próxima gubernatura no será una contienda ordinaria; será un referéndum sobre la autonomía de nuestra tierra. Si la oposición local —ya sea por la vía de la continuidad disruptiva de Movimiento Ciudadano o la experiencia tradicional del bloque PRI-PAN— logra articular con inteligencia este profundo rechazo al centralismo fiscal, la candidatura de la llamada transformación estará destinada al fracaso antes de haber comenzado. Nuevo León es y seguirá siendo el contra-modelo del centralismo.
Al tiempo.